Presentamos hoy un artículo de la Dra. Martha Esthela Gómez Collado. Profesora investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de México.

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Existe la inquietud de muchas personas en el mundo por mejorar y elevar la calidad de los sistemas educativos, a pesar de que existen criterios presupuestales y económicos que no contribuyen a cumplir con este objetivo. También existe un amplio consenso en los diferentes ámbitos ya sean de carácter político, económico, social y cultural por afirmar que la calidad en la educación constituye un pilar fundamental para su transformación. Las políticas educativas son todas aquellas leyes creadas por el estado para garantizar la educación a nivel nacional. Estas leyes son elaboradas con base en las necesidades del país a fin de ser administradas y que aporten beneficios a la sociedad, proporcionando los recursos que el estado destine al cumplimiento de este fin. Las políticas educativas están diseñadas para resolver los problemas que enfrenta la educación para transformarlo en el logro de los objetivos de calidad, eficiencia y eficacia. Una parte importante en el diseño e instrumentación de políticas públicas son los actores que en ella intervienen porque con base en la evaluación educativa pondrán en marcha líneas de acción que fortalezcan los sistemas educativos y logren mejores resultados. Las políticas públicas en materia educativa se elaboran sustancialmente a través del diálogo entre los diferentes actores tomadores de decisiones que, por un lado, toman en cuenta las demandas de la sociedad y por el otro, conocen la realidad educativa.
La política educativa actual en México es muy compleja, por un lado, comprende la acción educadora sistemática que el Estado lleva a cabo por medio de las instituciones educativas y por el otro, la acción que realiza al guiar, orientar o modificar la vida cultural de todo el país. Para lograr un política educativa que realmente funcione en México se requiere un cambio en el cual se pueda ofrecer a los alumnos inicialmente de nivel preescolar, después con primaria, pero continuando con los niveles de secundaria, educación media superior y superior, un perfil de egreso con calidad basado en una política moderna para transformar la educación para que se tenga posibilidades a futuro de contar con ciudadanos capaces de analizar, crear, reflexionar, criticar y proponer nuevas formas de hacer y entender las cosas, que sean superiores a las que están en este momento desarrollando los alumnos de estos niveles educativos, así como mejorar sus condiciones y elevar su calidad de vida.
Esta transformación inicia con un cambio en el modelo educativo en donde se tiene que dejar atrás la educación tradicional en la que los profesores únicamente se dedican a exponer los conocimientos, a tomar dictados y a transmitir datos, conceptos, información y conocimientos de los libros, se requiere transitar para lograr ser acompañantes y facilitadores del aprendizaje, utilizar materiales didácticos diversos en sus exposiciones de clase. En este sentido, Paolo Freire (2005) argumenta que no se debe continuar con el adoctrinamiento de los educandos, se tiene que dar paso de la educación bancaria a una educación liberalizadora.
Respecto al modelo educativo, es necesario que el contenido de los planes y programas de cada uno de los distintos niveles educativos, se centre en la atención de los alumnos de manera que los métodos pedagógicos, la práctica cotidiana en el aula, los sistemas de evaluación, los espacios de tutoría que son más aplicados en los niveles medio superior y superior, sin embargo, valdría la pena instrumentarlo desde el nivel preescolar con la finalidad de llevar un seguimiento académico desde el inicio de sus estudios hasta la culminación de su licenciatura (Gómez, 2012) y la acción docente logren los objetivos planeados para fomentar alumnos con un perfil de egreso de mejor calidad.
El modelo educativo que genera este perfil de egreso tendría que apoyarse en la capacitación y profesionalización docente que actualmente cuenta con la Reforma Educativa aprobada en 2013 y plasmada en la Ley de Educación, que incluye lo relativo al Servicio Profesional Docente y a la evaluación. Estos es, la selección, formación docente y de directivos acompañado de una buena infraestructura, equipamiento, materiales didácticos, la tecnología necesaria para elaborar un programa de gestión escolar que permita al directivo trabajar en óptimas condiciones para poder tomar decisiones en su centro educativo, así como contar con condiciones laborales adecuadas para los actores que participan en la educación. Además de apoyarse en la instrumentación de programas con el sector productivo que les permita tener un vínculo en donde la escuela produzca estudiantes y profesionistas acorde a las necesidades de nuestro país, capaces de resolver situaciones y conflictos de manera pacífica. Para que de acuerdo con Freire (2012), el educador enseñe a desafiar al educando a pensar críticamente la realidad social, política e histórica en la que vive.
Bibliografía:
Freire, Paulo (2005), Pedagogía del oprimido, México: Siglo XXI Editores.
Freire, Paulo (2012), Pedagogía de la indignación. Cartas pedagógicas en un mundo revuelto, Argentina: Siglo veintiuno editores.
Gómez, Martha (2012), La Tutoría Académica en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma del Estado de México desde la perspectiva de los Estudios para la Paz, México: Porrúa.

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